El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) oficializó la actualización del Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la garrapata bovina. La medida, publicada recientemente en el Boletín Oficial, tiene como fin adaptar las estrategias sanitarias a las necesidades específicas de las provincias afectadas y fortalecer el resguardo de las zonas que actualmente se encuentran libres del parásito.
La nueva normativa establece criterios diferenciados según la situación epidemiológica de cada región, definiendo tres categorías territoriales clave:
—Zona de Resguardo Sanitario (RS): corresponde a los territorios naturalmente libres del ectoparásito. El objetivo primordial aquí es preservar el estatus sanitario mediante tareas de vigilancia y medidas preventivas que impidan el ingreso de la garrapata.
—Zona de Erradicación (E): en estas áreas coexisten diferentes grados de infestación. La meta del plan es reducir la prevalencia de forma progresiva hasta alcanzar la eliminación total del parásito.
—Zona de Control Poblacional con Monitoreo Voluntario (C): se trata de regiones donde la garrapata se encuentra distribuida de forma endémica. El propósito es controlar la carga parasitaria y, fundamentalmente, evitar que se disperse hacia otras zonas del país.
Una de las novedades más destacadas de este plan es la incorporación del Control Integrado de Garrapatas (CIG). Más allá de los métodos tradicionales, el Senasa pone énfasis en herramientas sustentables, tales como el control biológico y el uso de biotipos con resistencia natural al parásito, especialmente en las zonas de control poblacional.
Además, la normativa clasifica a los establecimientos ganaderos según su ubicación y el cumplimiento de sus planes de saneamiento, estableciendo procedimientos específicos para cada caso.
Para garantizar la eficacia de los tratamientos, el plan establece la obligatoriedad de realizar bioensayos garrapaticidas (test de sensibilidad) en establecimientos que registren detecciones del parásito o que posean focos crónicos en zonas de erradicación.
Asimismo, en las zonas de resguardo sanitario, los titulares y técnicos acreditados tienen la obligación de notificar cualquier hallazgo de garrapata. También se deberá efectuar una vigilancia epidemiológica rigurosa sobre el ingreso de tropas provenientes de zonas con presencia confirmada del ectoparásito.
El Senasa destacó que este fortalecimiento de la sanidad productiva descansa sobre cuatro pilares fundamentales:
—La prevención del ingreso en zonas libres.
—La salvaguarda de la inocuidad de los alimentos.
—La lucha contra la resistencia a los productos químicos.
—Fomento de un control integrado y sustentable.