Lorena Basso fue presidenta de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) entre 2019 y 2023.
En un hito histórico para la industria agroindustrial nacional, Lorena Basso asumió la presidencia de la Federación Internacional de Semillas (ISF), convirtiéndose en la primera empresaria de nuestro país en encabezar esta organización global que representa al sector desde 1924. Basso, quien se desempeñaba como vicepresidenta de la entidad, sucede en el cargo al empresario indio Arthur Santosh Attavar.
Referente de una empresa familiar de tercera generación y expresidenta de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) entre 2019 y 2023, su llegada a la cúpula de la ISF se percibe como una oportunidad estratégica para posicionar a la industria semillera argentina en los debates globales sobre seguridad alimentaria e innovación.
Al momento de su asunción, Basso destacó el carácter colectivo de este logro: “Ser la primera mujer en desempeñarse como presidenta de ISF significa muchísimo para mí. Este momento no es solamente mío: representa también el apoyo y la confianza de muchas personas de Argentina, de América Latina y de toda una industria que me acompañó a lo largo del camino”.
La gestión de Basso comienza en un contexto marcado por la necesidad de adaptar la producción agrícola al cambio climático y la incorporación de tecnologías de vanguardia.
Durante el último Congreso de la ISF, se identificaron herramientas como la edición génica, la biotecnología y la inteligencia artificial como pilares fundamentales para lograr semillas con mayor sanidad, calidad y rendimiento.

Sin embargo, el sector no es ajeno a las dificultades del panorama internacional. Las tensiones geopolíticas y los conflictos bélicos actuales han sido señalados como factores críticos que elevan los costos de logística e insumos, desafiando la operatividad de las empresas a nivel mundial.
La ISF, como organización sin fines de lucro, continúa promoviendo marcos regulatorios que faciliten el comercio internacional y el acceso a nuevas tecnologías aplicadas a la producción. En este sentido, Basso reafirmó el propósito central de la industria.
“Estamos aquí porque creemos que las semillas importan. Nuestro trabajo tiene impacto en los productores, en los sistemas alimentarios, en la innovación, en la resiliencia climática y en las futuras generaciones. Porque, al final, todo puede resumirse en tres palabras: la semilla es vida”, sostuvo Basso.