Frente a un panorama de alta vulnerabilidad en los campos en derredor de Bahía Blanca, desde la Asociación de Ganaderos y Agricultores (AGA) se han lanzado recomendaciones básicas para los productores.
La convergencia del denominado escenario de 30, 30 y 30 —caracterizado por temperaturas superiores a los 30 grados, ráfagas de viento de más de 30 kilómetros por hora y niveles de humedad relativa del 30 %, o inferiores— exige la adopción inmediata de medidas preventivas integrales, de acuerdo al Área de Teledetección y Sistemas de Información Geográfica del INTA Ascasubi.
Entre las principales acciones se destaca la limpieza rigurosa de las picadas cortafuego, alambrados e instalaciones del campo.
El mantenimiento de estas franjas de protección debe ejecutarse mediante el uso de arado o rastra de discos, ajustando el ancho según la cobertura vegetal presente:
—Potreros con vegetación baja: se exige el trazado de una franja limpia de 8 metros a cada lado del alambrado.
—Campos con monte: la franja desmalezada debe alcanzar los 20 metros a cada lado del alambrado.
—Potreros linderos a rutas y líneas férreas: debe confeccionarse un cortafuego de 20 metros de ancho, localizado estratégicamente entre el alambrado del campo y la vía de comunicación o tendido ferroviario.
Asimismo, se enfatiza la necesidad de mantener el margen interior de todos los alambrados libre de vegetación seca o acumulada, así como la planificación de rotaciones de cultivos y un manejo adaptado del pastoreo en los sectores con mayor susceptibilidad al fuego.
La disponibilidad de agua y el cuidado del tendido eléctrico constituyen dos pilares fundamentales dentro de las recomendaciones del sector técnico:
—Tanques y aguadas: es indispensable mantener los tanques de agua y tanques australianos permanentemente llenos, limpios y con accesos totalmente despejados.

Las aguadas deben conservar una superficie adecuada en relación con la hacienda disponible, ya que funcionan como un punto de refugio vital para el ganado en situaciones de emergencia.
—Tendido eléctrico: los productores deben despejar periódicamente la base de los postes de luz y la zona circundante a los transformadores eléctricos, asegurando que se encuentren completamente libres de malezas u otro material combustible que pudiera encenderse por chispazos o sobrecalentamiento.
El trabajo cotidiano con herramientas y maquinaria exige pautas estrictas para reducir los riesgos de ignición:
—Operación de cosechadoras y maquinaria: se debe extremar la precaución con aquellos equipos que generen calor o chispas. La limpieza de cosechadoras debe llevarse a cabo exclusivamente en sectores desprovistos de vegetación.
—Acopio de forraje: es obligatorio establecer cortafuegos perimetrales alrededor de las zonas destinadas al almacenamiento de rollos o fardos de pasto.

—Resguardo de materiales inflamables: no deben dejarse expuestos al sol ni a altas temperaturas insumos como leña, papel, pintura o combustibles.
—Equipamiento de asistencia: los establecimientos deben mantener herramientas manuales y equipos auxiliares en óptimas condiciones operativas para colaborar inmediatamente con las dotaciones de bomberos si fuera requerido.